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Softbank, inversión extranjera y el futuro del emprendimiento en Latam.

Actualizado: 11 de mar de 2019

Softbank planea inyectar una cantidad obscena de capital en Latinoamérica. Quizá la noticia pase desapercibida para quienes no están conectados con el ecosistema emprendedor pero, para quienes llevamos trabajando en su construcción por más de 7 años, la noticia confirma que nuestra región es el mercado con mejor potencial del mundo y sus emprendedores serán quienes lo detonen.


La entrada del fondo de VC más grande del mundo a nuestro ecosistema traerá muchas cosas positivas, sin embargo, también pone un reto enorme enfrente de nosotros. Por eso, he decidio escribir las siguientes líneas, con el objetivo de proponer una visión sobre el gran futuro de Latinomércia y como alcanzarlo.


Latam, la tierra prometida.

Latinoamérica es una región con una riqueza sin igual. Esto no es nuevo. Durante el siglo XVI, el Imperio Español alcanzó un vasto poder económico y militar. Este poderío se dió gracias a la gran riqueza proveniente de sus Virreinatos, hoy Latinoamérica. Tal era la riqueza que, en ese periodo se forjaron grandes fortunas (googlea Francisco Ignacio de Yraeta) y grandes mitos (todos hemos escuchado de El Dorado).


Flash forward hasta nuestros días y podemos ver la gran acumulación de capitales que ha generado la región. Empresas cerveceras o de telecomunicaciones, Bancos y Medios, son las más comunes pero, recientemente, la región está produciendo una serie de emprededores que han dejado de vender sueños y se han convertido en empresarios que están dejando huella en el universo (R.I.P Steve).


Para muestra basta un botón. Rappi, es una empresa colombiana valuada en mil millones de dólares; Cornershop, una empresa chilena que Wal-Mart compró por mas de 200 millones; Los fundadores de Groupon se comportan como la ya famosa PayPal Mafia y; Mercado Libre, empresa argentina, ha consolidado su posición en un mercado híper-competido (comercio electrónico). Colombia está empezando a detonar un ecosistema muy prometedor, cada vez hay más startups y fondos en aquel país; Chile ha reinventado todo el conocimiento que tenía de emprendimiento y; Brasil, con su enorme mercado, ha cambiado la mentalidad de hacer negocios.


La riqueza no sólo es económica sino también en la diversidad de tradiciones culturales, costumbres, gastronomía y estilos de vida. Existen distintas cosmovisiones que buscan solucionar problemas y cambiar el mundo para crear mejores oportunidades desde diversas perspectivas. Tenemos un conocimiento propio y único que puede aportar una distinta forma de resolver problemas. La suma de todo ese conocimiento, sumada al talento y la innovación individual de los emprendedores es la fórmula perfecta para hacer de nuestra región, la más significativa del mundo.


El nuevo milagro mexicano.

México es quizá el líder en el tema de la consolidación de un sistema nutrido de emprendimiento. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se creó el Instituto Nacional del Emprendedor que echó a andar la fiebre del startup con cierto grado de institucionalidad. Como parte de la estrategia gubernamental, se creo el Fondo Nacional Emprendedor que daba dinero directamente a startups, aceleradoras y fondos. En vista de que el Gobierno Federal destinó recursos para el ecosistema, era natural que en pocos años se fundaran incubadoras, hubs, venture builders, aceleradoras y hasta fuck-up nights. A este hype le siguieron inversionistas ángeles y fondos de inversión que han generado un volumen bastante aceptable de liquidez (dinero disponible para invertir). Tanto éxito tuvo la promoción que, hoy en día, las empresas tradicionales, buscan desesperadamente hacer sus corporate vc funds (tipo Cemex Ventures) y cada vez veremos a más actores privados subirse al tren del emprendimiento. Dentro de poco, veremos a las grandes y medianas empresas del país, invirtiendo y empezando startups, para no perder su posición en el mercado y veremos startups reduciendo a las empresas tradicionales a un simple recuerdo nostálgico. El mundo de los negocios está cambiando y este cambio se está dando a nivel global por lo que ninguna transformación del país lo va a desincentivar.


Lo importante es que, en un periodo de 7 años se logró un cambio de mentalidad. Hablar de emprendimiento, financiamiento, venture capital, e innovación se ha vuelto un tema cotidiano en las calles de la Roma, la Condesa, la Juárez y más allá. El hype se extendió a toda la república, Jalisco ha creado un microcosmos impresionante de emprendedores y startups de tecnología en Guadalajara, otros estados como Tijuana, Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Yucatán crearon centros de emprendimiento. Las universidades incorporaron clases de innovación en sus planes de estudio y talleres para capacitar emprendedores, organizaron viajes de profesores y estudiantes a Silicon Valley (a mi me ha tocado darles conferencias a muchos de ellos, cuando vienen por acá).


Una vez me invitaron la Universidad Iberoamericana (La Ibero, pa’ los cuates) en la Ciudad de México a dar una clase de empredimiento. Al llegar al salón me esperaba un grupo de 20 alumnes de aproximadamente 20 años, sentados en en un salon con paredes de ladrillo expuesto y con vista de los jardines de la Universidad. Para iniciar mi presentación se me ocurrió preguntar si estaban trabajando en alguna empresa. La mayoría de ellos, contestó que sí. Después de la presentación, la cual escucharon con una atención inigualable, abrimos el foro a preguntas y respuestas. La participación fue formidable, levantaban la mano, a gran velocidad haciendo preguntas específicas sobre su modelo de negocios, la estructura legal y los pasos para levantar capital. La experiencia fue gratificante.


La inversión extranjera, ya se dio cuenta.

Créanme, la inversión extranjera (o sea, los fondos estrella de Silicon Valley) ya se dieron cuenta. Hace unos meses llegué a un evento en algún lugar perdido en medio de Palo Alto, California. Después de haberme registrado entré a una sala de juntas llena de inversionistas ángeles, directores de fondos de inversión y alguno que otro emprendedor. Al iniciar el evento, el moderador, sentado a la extrema izquiera de un panel de inversionistas experimentados, pidió que los asistentes hiciéramos una breve introducción. En mi turno dije: “Hola, soy Juan Luis, principal en Novus, un despacho de abogados tecnológicos que conecta a México con el mundo. Nuestras oficinas principales están en la Ciudad de México así que, si quieren saber cuáles son los mejores tacos en DF (así le siguen diciendo los americanos a la CDMX), vengan conmigo después del evento.” El resultado fue interesante. La mayoría de los inversionistas se acercó conmigo a manifestarme el gran interés que tienen en las startups mexicanas. Les conté hacerca de algunas empresas que estoy representando y a la fecha, algunos de ellos están en pláticas con varios de mis clientes para invertir en ellos. Kudos!


Citando a la Santanera: los emprendedores, lo saben. Mientras en México estamos preocupados por que las calificadoras nos pusieron tache, emprendedores mexicanos se están subiendo a un avión rumbo San Francisco y presentando sus proyectos a inversionistas de la más alta calidad. Esto ha hecho que los emprendedores mexicanos se estén convirtiendo en empresarios sumamente sofisticados en tiempo récord, implementando controles corporativos y procesos superiores y mucho más eficientes que empresas grandes como Televisa o Telmex e incluso, adquiriendo más conocimiento que la gran mayoría de los inversionistas y los fondos en México. Los emprendedores mexicanos están sabiendo competir en las grandes ligas del emprendimiento.


Los fondos están quedando a deber.

Obviamente, hay muchos retos que tenemos que resolver. A pesar de que la liquidez en la región se está incrementando a pasos agigantados, mucho de ese dinero sigue siendo dumb money. Tristemente, los fondos de inversión aún no son tan sofisticados como quisiéramos y le están quedando a deber muchísimo al ecosistema. Es común tratar con fondos que no saben como valuar empresas (creen que valuación es igual a ventas, rookie mistake), estructurar rondas o, armar term sheets. Siento que la mayoría de los fondos están dormidos.


No es broma, lo he visto varias veces. La experiencia más impactante que he tenido fue cortesía de uno de los fondos más famosos del ecosistema. Abrí en mi laptop el expediente que me tocada revisar esa tarde. Se trataba de un term sheet que se veía perfecto (seguro lo bajaron de https://nvca.org/). Los derechos estaban bien explicados, las cláusulas correctamente redactadas y la estructura era adecuada para el tamaño (bajo) del ticket que estaban invirtiendo. Mis esperanzas estaban aumentando. Finalmente una operación limpia. Cuando vi los documentos de cierre, todo cambió. Las cláusulas decían cosas totalmente distintas a las del terms sheet, nada hacía sentido y hasta el nombre de la empresa estaba mal. ¿Lo peor? Los documentos estaban firmados por el dueño de este fondo y la ronda llevaba 6 meses cerrada. Yikes!


Es común entrar a twitter y ver muchos eventos organizados por la Amexcap. Cuando vas a esos eventos, se habla una y otra vez del éxito del nuevo milagro mexicano, pero, se omiten espacios de trabajo para adoptar mejores prácticas para la inversión en México. No existe una verdadera sala de autocrítica y esto es lo que ha prevenido que los fondos mexicanos se actualicen y que su industria se ponga a la altura de los emprededores. Los fondos siguen en un sueño de opio en el cual ellos son magníficos e infalibles y no buscan mejorar para derrotar a su competencia. Parece que los fondos se han olvidado de que deben ofrecer mejores productos para que su competencia no les coma el mercado. Como cualquier otra empresa, deben dar valores agregados y mejores valuaciones (precios), para cautivar a sus consumidores y vencer a su competencia, pero, parece que no les ha llegado el memo.


David vs Goliath.

Si yo dirigiera un fondo mexicano, la noticia de Softbank me pondría los pelos de punta. Un inversionista inteligente va a leer entre líneas: Gigante acaba de anunciar que viene a sacarme del mercado. Basta con analizar el actuar de Softbank. Hace unos años, Softbank inició con su idea de levantar un fondo de 100 mil millones de dólares (más de 6 veces el presupuesto de la Secretaría de Educación Pública en México) para invertir en tecnología y competir, ni mas ni menos, que con los cuatro jinetes: Squoia, Keliner Perkins, Andreesen Horowitz y Frist Round Capital (los cuatro fondos de inversión más fuertes en Silicon Valley).


Softbank empezó a colocar sus inversiones con tal vertiginosidad que obligó a los 4 grandes a adaptarse o morir en el intento. A raíz de esta estrategia, Sequoia tuvo que levantar 8 mil millones de dólares para competir en una escala global. Los fondos se hicieron aún más grandes, lo que benefició a los emprendedores, quienes ahora cuentan con más capital disponible pero, hubo un periodo de extrema competencia entre los inversionistas para no perder posición en el mercado. Si Sequoia no tuviera el pedigree que tiene, quién sabe si hubiera resistido la embestida de Softbank.


Ahora, de regreso a Latinoamérica. El fondo de Softbank para la región es de 5 mil millones de dólares. En 2017 la inversión total de Venture Capital en Latinoamérica rompió record para colocarse en 1 mil millones, en México fue de poco más de 102 millones. Ahora, se que hay personas que piensan que que 1 es más que 5, pero no lo es. 5 es mayor que 1. Lo anterior quiere decir que Softbank tiene la capacidad de invertir 5 veces más que lo que TODOS los fondos de Latinoamérica juntos (al menos en 2017). Naturalmente, Softbank va a tener la capacidad de llevarse absolutamente todos los tickets de todos los startups de la región, lo que crea un difícil escenario para los demás fondos regionales.


Les emprendedores se van a beneficiar de esta abundancia de capital, lo cual es muy positivo pero, les inversionistes van a tener que apretar el paso si quieren tener acceso a los buenos startups del ecosistema.

Los retos.

Desde mi punto de vista, esto presenta dos retos fundamentales. Uno para los fondos locales y otro para el ecosistema en general (y principalmente, los abogados).


El primero es muy evidente. Me voy a tomar la libertad de proponerle a les inversionistes lo que, desde mi punto de vista, es la estrategia que tienen que seguir. Los fondos tienen que mejorar sus productos. Tienen que subir sus valuaciones para tomar menos porcentaje y tienen que incrementar sus fondos para invertir más por cada ticket. Además, tienen que convertirse en smart money, tienen que conectar a sus startups con clientes potenciales, asesores, empleados y otros fondos. Tienen que arremangarse la camisa y ayudar a sus startups a mejorar sus modelos de negocio, ventas, tracción, etc. Deben olvidarse de exigir ventas y dividendos para concentrarse en crear valor. De lo contrario, Softbank los va a quebrar.


Estos consejos los doy gratis y con las mejores intenciones. Conozco muches inversionistas y directores de fondos que son tipazes y que están verdaderamente comprometides con el desarrollo del país. Les admiro mucho porque han tenido el valor de construir una industria de la nada y lo han hecho con muy pocos recursos, lo que habla de su gran talento. Por eso mismo, no me gustaría verlos fracasar, sino, por el contrario, sueño con verlos triunfar, incluso contra Goliath. Si eres un director de algún fondo y llegaste hasta aquí, contáctame (@lawyercount en twitter) y con gusto te aconsejo gratis.


El segundo reto es para el ecosistema en general y como abogades, tenemos que ayudar a enfrentarlo. Se necesita más calidad en los deals. Es imprescindible, que empecemos a incorporar mejores prácticas internacionales para armar term sheets adecuados que brinden las estructuras correctas de gobierno corporativo que permitan la innovación libre y orgánica en las empresas latinoamericanas (you can’t innovate by committe, rememeber). Debemos olvidarnos del equity crowdfunding y de esquemas inútiles como Play Business. Debemos de dejar de abusar del SAFE, de los APICS y de las Notas Convertibles y empezar a negociar rondas a capital, fijar valuaciones y emitir acciones preferentes. Debemos negociar derechos correctos, estándar y sujetos a mejores prácticas internacionales. Eso hará que demostremos que nuestro ecosistema ha madurado al 100%.


La entrada de Softbank a Latinoamérica es un parteaguas para la región. Es la validación de un arduo trabajo de más de 10 años y es el momento que estamos esperando para demostrar que Latinoamérica tiene el potencial para cambiar el universo. Aprovechemos esta oportunidad para seguir consolidando, es hora de dar el siguiente paso. Citando a Calle 13, vamos caminando que, aquí, se respira lucha. ¡Que viva la América!

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